domingo, 20 de octubre de 2013

¿Y la princesa?

   -          No abras los ojos
   -          Muy tarde
   -          Quería sorprenderte
   -          Pues… puedo sorprenderme aún, o mejor: puedo parecer sorprendida.
   -          Así ya no tiene gracia.
   -          Lo sé, igual que yo, sin gracia, ni esencia, ni pasión; mucho menos sueños.
   -          Tienes corazón, yo creo que con eso basta.
   -          Sí, pero no es libre.
   -          ¿Cómo? ¿Por qué no?
   -          Porque no soy dueña de mi misma, porque ni si quiera mi cuerpo me pertenece, es lienzo de algún artista quién se decepcionaría mucho de hallarlo un día diferente.
   -          ¿Y tu vida? Esa es sólo tuya.
   -          No, mi vida es de quienes han invertido en ella, por ende mi destino también lo es.
   -          Entonces …¿quién eres?
   -          Nadie, encantada, no soy ni la más mínima pizca de alguien, yo no existo porque ni siquiera mis pensamientos vienen de lo más profundo de mí.

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